lacocinadeheisenbergtweetHace poco leí sorprendido un post en un sitio que normalmente es bastante serio y que suele tener un contenido muy didáctico e interesante. En el mismo anunciaba la existencia de un alimento comercial tipo pasta, ideal para el verano ya que su contenido en calorías era “cero” y un poco más adelante decía que tenía un contenido muy alto en almidón. Para que os hagáis una idea, ver esto escrito me produjo el mismo impacto que si leo en el mismo texto Telecinco y cultura. Para ilustraros, os paso la definición de almidón de wikipedia, por poner un sitio conocido: “polisacárido de reserva alimenticia predominante en las plantas, constituido por glucosa en sus dos formas poliméricas: amilosa y amilopectina. Proporciona el 70-80% de las calorías consumidas por los humanos de todo el mundo. Tanto el almidón como los productos de la hidrólisis del almidón constituyen la mayor parte de los carbohidratos digeribles de la dieta habitual.”

Este hecho se debe principalmente a un etiquetado erróneo(vamos a utilizar erróneo en lugar de otra palabra) del producto, y a una falta de rigor informativo. Pero también hubo algo que me gustó casi menos que esto mismo, y fue el hecho de que se asociara el concepto de calorías y carbohidratos con algo malo, cuando el fin mismo de la alimentación es obtener energía para nuestro metabolismo vital, siendo las kilocalorías tan sólo una medida del valor energético. Ah, y otra cosilla sin importancia. Si evitas comer carbohidratos cada día, puede ser no sólo perjudicial para la salud, si no que puede que incluso incompatible con la vida.

hidratos

¡¡¡PELIGRO! ¡¡¡Hidratos de carbono sueltos!!!!

Estas cosas pasan porque nos han llenado la cabeza de serrín en cuanto a nutrición, tanto por exceso como por defecto, así que aparte de el fraude del etiquetado tan escandaloso como en casos que se han visto recientemente, hoy vamos a aprender a leer un poco mejor entre líneas en el etiquetado para poder aprender a interpretarlo, y también vamos a hablar un poco de ciertos efectos milagrosos y obviedades varias publicitadas en los envases.

Un servidor practica ocasionalmente y de forma bastante mediocre deportes de fondo, con lo cual, y ya que hemos empezado a hablar de calorías, tengo que convivir con el fenómeno de las barritas energéticas. Nos van a venir al pelo para ilustrar cómo hay que leer la información nutricional a la vez que destapamos cierta publicidad no engañosa, pero intencionadamente dirigida al consumidor desinformado, que somos casi todos.

Para empezar, en el frontal de unas barritas que he cogido al azar dirigidas a deportistas durante la práctica, podemos leer dos cosas. La primera, en color destacado: “CON CARBOHIDRATOS”. Eso es casi como decir en un envase de leche: “CON LECHE BLANCA”. Pero vamos a ver alma de cántaro, si no contiene carbohidratos, no sé cómo vamos a proporcionar energía instantánea a las células de la pobre criatura que se está matando a correr o a lo que sea. Los hidratos de carbono son la única forma de meter glucosa(hidrato de carbono) en circulación de forma rápida para proporcionar energía. No hay otra forma de hacerlo. Las grasas y proteínas tardan en metabolizarse y no aportarán energía de forma instantánea. Así que ya tenemos un etiquetado innecesario para empezar, por no entrar en más disquisiciones.

etiqueta_nutricional

Etiquetado nutricional. Podemos ver cómo desglosa el tipo de hidratos de carbono como azúcares y almidón.

Luego, y siguiendo con los hidratos de carbono, pasamos a leer la tabla nutricional. En ella podemos encontrar que la información viene referida a 100 gramos de producto, para lo cual es necesario que tengamos en cuenta que no es necesariamente una ración. En este caso concreto cada barrita tiene 200grs, con lo cual habrá que multiplicar por dos los aportes nutricionales y calóricos. Si vemos el desglose, hay una cosa muy importante:

– “Hidratos de carbono: 66.4grs /de los cuales azúcares: 40grs…”

Es importante saber interpretar que aunque azúcares son todos los hidratos de carbono, tradicionalmente se ha quedado el término azúcares de uso exclusivo para los azúcares añadidos. En el ejemplo que hemos visto, el 60,24% de los hidratos son azúcares añadidos, cuando el valor recomendado por la OMS no debe sobrepasar el 10%. Hablando claro, podemos decir que la mayor parte del aporte energético de este producto se ha conseguido a base de edulcorantes artificiales, para lo cual nos serviría igual si chupáramos en azucarillo. Esto no quita que las barritas sean prácticas para su uso y transporte durante competiciones de más de una hora de duración, aunque serían mucho mejores si el porcentaje de hidratos de carbono complejos fuera superior al de azúcares añadidos, ya que los primeros son de absorción lenta y proporcionan liberación de energía gradualmente, ideal para este tipo de pruebas. Yo no he encontrado ninguna ideal, así que si buscáis, intentad por lo menos que el porcentaje de hidratos en forma de azúcares sea el menor posible con respecto al de hidratos.

Eso es con respecto al deporte, pero ¿y el consumidor medio? Este mal uso de la información por parte de la industria alimentaria, ha provocado que tengamos conceptos erróneos de lo que es saludable y lo que no. ¿Cuántas candidatas a operación bikini hemos visto sustituir el desayuno tradicional por barritas? Pues si este producto puede tener algún sentido en la práctica del deporte, como soporte nutricional diario no puede parecerme menos que una absoluta barbaridad. El uso habitual de alimentos cuyo aporte calórico esencial es el de azúcares añadidos deriva en obesidad y diabetes, por mecanismos que no quiero aburriros en explicar.

Ahora hablemos de el otro anuncio que hace el frontal del producto que hemos elegido. Se puede leer: “CON VITAMINA B1“. Detrás, podemos leer una explicación sobre esto que dice que “la vitamina B1 contribuye al funcionamiento energético normal del organismo y a una función cardíaca normal”. Esto es estrictamente correcto. De hecho, la ausencia de vitamina B1 provoca disfunciones neuronales, cardíacas y encefalopatías muy graves, entre otras cosas porque los hidratos de carbono no se metabolizan correctamente. Para que hable luego la gente mal de los hidratos de carbono, qué manía. Lo que no dice la etiqueta es que la vitamina B1 la podemos encontrar de forma natural en: levaduras, carne de cerdo, legumbres, carne de vacuno, cereales integrales, frutos secos, maíz, huevos, vísceras (hígado, corazón, riñón), avena, patatas, arroz enriquecido, arroz completo, semillas de ajonjolí (sésamo), trigo, harina blanca enriquecida, leguminosas (Frijoles, garbanzos), nueces , cacahuates…

Dicho esto, si mantenemos una alimentación equilibrada y variada, el hecho de que tomemos una barrita con vitamina B1 durante la práctica del deporte es absolutamente irrelevante.

Este es uno de los juegos favoritos de la industria alimentaria, es decir, hacernos creer que necesitamos cosas que sólo ellos tienen para vivir más y mejor. Y en mi opinión, los reyes del mambo en este juego son los productos lácteos. Pero esto será en otra entrega.

Y para despedirme, un mensajillo a los de las barritas y los cereales. Tenemos pan y aceite de oliva de calidad. ¿Qué otra cosa mejor se puede desayunar? Para apoyar esto sí que hay estudios que lo avalan.

Hasta la próxima, se despide el cocinero atómico, Heisenberg.

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