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OBJ3560406_1--644x479--644x479Es increíble cómo ha cambiado la vida en tan poco tiempo, hace unos días me contaba mi abuela como mi abuelo salía a trabajar al monte durante días y se alimentaba básicamente de sopas hervías. Mientras hacíamos esta receta, añadía mi padre que aquellas sopas, muy humildes, se elaboraban con lo que había, unos ajos, manteca de cerdo en ausencia de aceite, pan duro y unos pimientos en el mejor de los casos; como cubierto, se usaba un trozo del mismo pan duro. En definitiva, un plato de subsistencia, de aprovechamiento de lo que había disponible.

IMG_8395Me resulta curioso sabiendo esto, cómo, hables con quien hables, todo el mundo sabe qué lleva y qué no lleva la “auténtica” sopa hervía, tratándose de un plato, como hemos indicado, que se elaboraba con lo que había a mano, que en la mayoría de los casos era bien poco. Hoy, habiendo cambiado tanto la vida, tenemos disponibles en el mercado muchos más elementos para enriquecer esta formulación tan clásica de nuestro pueblo. En esta entrada os ofrezco mi versión, partiendo de la receta básica, usando algunas verduras de temporada y agregando algunos elementos que a mi parecer mejoran el plato, sin desvirtuarlo demasiado.

 Ingredientes:

  • 5 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 3 tomates maduros
  • 200 gr. de habitas tiernas
  • 200 gr. de guisantes
  • 2 patatas
  • 100 gr. de espárragos trigueros
  • Pan de la Curruca asentado
  • Agua, caldo de pollo o caldo de verduras.
  • 1 huevo por comensal (opcional)
  • Granada (opcional)
  • Naranja (opcional)

Usamos pan de pueblo asentado, mientras más duro mejor. Se suele cortar a pellizcos, pero si está muy duro, con un cuchillo de sierra lo troceamos en rebanadas finas y las reservamos.

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Ponemos agua a calentar, en mi caso he usado un caldo claro de pollo, que aporta sustancia y un extra de sabor a la sopa, os recomiendo que lo probéis de esta manera.

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“Descapotamos” las habitas tiernas y unos guisantes

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Partimos los espárragos trigueros con las manos, yo suelo ir partiendo hasta que llego a la parte más fibrosa, cuando ofrece cierta resistencia al intentar partirlo, desecho de ahí para abajo. Estos eran tan tiernos que he tenido que desechar muy poco del tallo.

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Picamos los pimientos y cortamos las patatas en dados.

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Picamos el ajo y rallamos el tomate, si está bien maduro, mejor.

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En una cazuela con aceite empezamos a pochar el ajo picado, añadimos el resto de la verdura, excepto el tomate.

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Cuando la patata esté casi cocinada agregamos el tomate. Lo cocinamos hasta que esté pochado, si queda muy ácido, agregamos un poco de azúcar.

IMG_8424Agregamos el pan y lo rehogamos unos minutos en el sofrito para que se impregne de sabor. A continuación le añadimos el agua o caldo caliente y salpimentamos. No debemos pasarnos en la cantidad de líquido, lo justo para que el pan lo absorba y un pelín más. Dejamos reducir unos minutos hasta que quede una sopa espesa, no debe quedar líquida, más bien untuosa. El pan se deshará en su mayoría pero quedarán algunas partes (sopones) más enteras.

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La sopa se suele acompañar con granos de granada, con naranjas, con rabanillas, aceitunas etc. según lo que haya en temporada o tengamos a mano. Otro gesto muy común es cuajar un huevo por comensal en la sopa, también, cuando ya nos queda poco para terminarnos el plato, es costumbre añadir un huevo cocido y un chorrete de aceite crudo por encima y terminar la sopa ayudándonos de un poco más de pan (mojete). Pan con pan…

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En esta ocasión, tenía una granada que aun resistía en la nevera en buenasIMG_8446 condiciones, así que la usé para acompañar la sopa, junto con unos gajos de naranja.

En mi opinión, en lugar de cuajar el huevo, queda más rico frito a parte, ya que al mezclarlo, la yema líquida baña la sopa a modo de untuosa salsa.

Aquí os dejo mi propuesta, con todo el sabor tradicional y algunos toques personales.

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